03 abril 2014

Sexta entrega de Clásicos de Pasión

En esta sexta entrega de "Clásicos de Pasión", hablamos de la figura de Germán Álvarez Beigbeder, y hacemos un repaso a su vida y obra, especialmente en sus marchas procesionales, como "Desamparo", "Memoria Eterna", "Al pie de la Cruz" o "Cristo de la Expiración". Música procesional de muchos quilates. A partir del minuto 47:00.

30 marzo 2014

Quinta entrega de Clásicos de Pasión

En esta quinta entrega de "Clásicos de Pasión", hablamos de tres marchas procesionales, del género de cornetas y agrupaciones: "Llora María", "Resurrección" y "Sangre en tus Clavos". Nos acercamos un poco a sus compositores y lo que significan estas partituras. A partir del minuto 48:30.

19 marzo 2014

Cuarta entrega de "Clásicos de Pasión"

En esta cuarta entrega de "Clásicos de Pasión", hablamos de la Familia Font, una saga de grandes músicos que protagonizaron tanto los inicios de la marcha procesional como las primeras etapas de desarrollo y evolución, inmortalizando páginas sublimes de nuestra Semana Santa como "Soleá dame la Mano" y "Amarguras". A partir del tramo 1h 35 minutos.

04 marzo 2014

Segundo y tercera entrega de "Clásicos de Pasión"

En la segunda entrega afrontamos la figura de Pedro Gámez Laserna, conocido compositor de banda, autor de grandes páginas musicales (a partir del minuto 58)



En la tercera entrega, analizamos tres marchas clásicas y conocidas por todos: "Virgen del Valle", "Jesús de las Penas" y "Virgen de las Aguas". Vemos sus historias, anécdotas y conoceremos un poco mejor a sus autores.



20 febrero 2014

Vuelve "Clásicos de Pasión" 

 Consciente del gran lapso de tiempo en el que este blog ha permanecido inactivo, vuelvo a escribir una entrada para hacer notar la vuelta de "Clásicos de Pasión", una sección que realicé en la radio local de aquí de Cabra, durante unos cuantos años, y que para este he retomado junto con mi compañero y amigo Juan Manuel Valverde, para el medio local "Cabra Noticias". 

 A principios de marzo de 2007 Juan Manuel Valverde y yo hacíamos nuestro último programa de Clásicos de Pasión en radio Atalaya. Durante cuatro años habíamos compartido estudio radiofónico hablando de música procesional, con el objetivo de difundir la marcha procesional en general, y en particular poner voz a marchas silenciadas y nombre a compositores completamente desconocidos en aquellos entonces. Banda de música, cornetas, agrupación, entrevistas (desde Pedro Morales hasta Carlos Herrera, desde Gutiérrez Juan hasta José Manuel Bernal). Lo pasábamos genial, disfrutábamos con nuestro "particular capricho" musical y queríamos hacer partícipe de nuestra ilusión al resto de oyentes. Ahora que vuelve nuestro querido Juan Manuel a los medios, con el programa "El añafil" para Cabra Noticias, ha sido el momento adecuado para retomar, dentro de una sección, aquel programa de Clásicos de Pasión. Seguiremos recreándonos en la obra de nuestros grandes compositores y por supuesto fijaremos la atención en nuevas marchas, en determinados discos y no nos olvidaremos de esa música tan buena que formaciones de cornetas y agrupaciones realizan hoy día.

En esta primera entrega dentro del programa, nos centramos en la figura de Manuel López Farfán, su principales marchas y distintos rasgos de su particular vida, estrechamente relacionada a la música militar y Sevilla.

13 abril 2013

Comentarios sobre las marchas del disco "Bajo tu Corona" de Tubamirum


Recientemente la banda de música de Tubamirum de Cañete de las Torres ha sufrido un duro revés: el fallecimiento de un joven músico de apenas 26 años, Juan Carlos Navas, componente de la percusión y a la sazón hermano mayor de la cofradía de los Blancos (que procesiona las imágenes del Señor Resucitado y la Borriquita). En un año para ellos tan ilusionante, donde todo el gran esfuerzo y trabajo invertidos ha dado el fruto de un disco realmente bello e interesante, que sitúa a la banda en el círculo de formaciones andaluzas que merecen la pena escuchar y seguir, este tipo de noticias son sin duda severos revés y situaciones injustas. Para ellos mis ánimos y para quien no tenga todavía el disco, aquí inserto comentarios sobre algunas de sus marchas integrantes. Os lo recomiendo:

Esperanza Nuestra (Pedro Braña)
Cuando hablamos de Pedro Braña, irremediablemente se nos aparece la marcha que le encumbró a la más absoluta popularidad: “Coronación de la Macarena”. Pero el músico asturiano, se prodigó generosamente en la composición de marchas, como es el caso de “Esperanza Nuestra” que, como la anterior, también está dedicada a la Esperanza Macarena, aunque goza de un carácter distinto. La marcha fue recuperada por la banda del Carmen de Salteras en un concierto ofrecido en la Basílica de la Macarena en febrero de 2006. En ella, podemos adentrarnos en los rasgos que caracterizan la mayor parte de su obra para Semana Santa: el intimismo y la espiritualidad. Braña abre su alma a la composición para plasmar en ella su profunda y religiosa idea de la música procesional. La marcha destila un especial aire romántico que embauca con una melodía que se desarrolla de forma muy natural. En “Esperanza Nuestra”, como en tantas obras de parecida concepción, Braña confiesa su particular visión de un paso de palio, que, como él diría, no es otra cosa que “melodía, glosa, ornamentación, contrapunto, fondo armónico “. 


Subida al Calvario (David Hurtado)
No siempre se hace justicia con las grandes marchas del presente. Por eso, es necesario aseverar para esta ocasión, que nos encontramos ante una de las mejores marchas que se han escrito en los últimos tiempos. David Hurtado firma una obra con mayúsculas, a través de una marcha de cariz sinfónico, en la que, de forma programática, describe con una serie de motivos musicales la subida de Cristo al monte Calvario, inspirándose en el cuadro de Tintoretto “Subida al Monte Calvario”. El artista italiano quiso reflejar de forma pormenorizada toda la agonía y sufrimiento de Jesús en este trance, hasta la cima del Gólgota; y el músico, en esta ocasión, magistralmente, ha conseguido hacer una traslación de la imagen a la música. La marcha, en su forma, es unitemática, valga la expresión. Se trata de un solo tema que se desarrolla a lo largo de la partitura, en una música evolutiva donde las distintas agrupaciones instrumentales ofrecen variaciones del tema. Repleto de una gran simbología musical, Hurtado idea distintos motivos, que se concatenan con un sentido determinado, cuyo único fin es conmover al oyente y sumergirle en una atmósfera tensa y verdaderamente dramática. Así, en los primeros diecinueve segundos aparece el primer motivo, el destino, hasta llegar al último, el décimo, dedicado a la resignación.

La Sangre y la Gloria (Alfonso Lozano)
Nos encontramos ante la marcha de mayor calado de Alfonso Lozano, joven músico cordobés, integrante de la banda de música de la Esperanza de Córdoba, que irrumpió hace pocos años y desde sus inicios siempre ha demostrado muy buenas formas. El lenguaje musical de Alfonso Lozano se ancla en los tradicionales maestros del género, y a su vez mira al futuro con nuevos aires y expresiones, haciendo de sus marchas composiciones brillantes de gran elegancia. La marcha está dedicada a la hermandad del Císter, y su autor también quiso tributarla a la figura de Leandro Gámez, hijo del prestigioso compositor Pedro Gámez Laserna, quien fue hermano de esta cofradía cordobesa. La introducción es tensa y refleja la escena de Jesús ante Pilatos; a ella le seguirá una sección donde se alternará el modo mayor, hasta que en el siguiente tema la música se centra en la imagen de la Virgen en su paso de palio, con un discurso bello y solemne. El trío final es especialmente dulce y traza un canto de alabanza a María. Tras retomar brevemente el motivo inicial, se recapitula el trío en una expresión garbosa y triunfal, con especial protagonismo de cornetas y metales que estarán hasta la coda final bien presentes como símbolo de la gloria de Cristo y de su triunfo sobre la muerte.

Macarena, luz de Esperanza (José Ramón Rico)
¿Quién es capaz de no entregarse a la inspiración cuando ha conocido la Esperanza? Dedicada a la Macarena, el compositor de Montoro (Córdoba), José Ramón Rico, consigue plasmar en una partitura lo que motiva y sugiere su paso de palio en la madrugá, cuando la luz se alza incluso en la oscuridad de una noche cerrada. En la música gravita una idea fundamental: la luz de la que emana la esperanza; María como guía y luz de los que acuden a verla. La marcha se articula sobre los distintos momentos que se viven en torno a la Virgen en la estación de penitencia: la salida, el paso por la Catedral, la recogida o la entrada, se reproducen a lo largo de los compases en los que tan importante será la brillantez y la fuerza que desprende el palio, como la solemnidad y el recogimiento que le rodea en determinados puntos de su discurrir por la Catedral o en la recogida. Las cornetas están muy presentes y refuerzan el carácter jovial que define la composición. Asimismo, en su afán de firmar una partitura descriptiva, el autor incluye en el trío los primeros compases de la Cantiga nº100 de Alfonso X “El Sabio”, precisamente porque es un canto de alabanza a María Santísima. 

06 abril 2013

Apuntes musicales de la pasada Semana Santa en Cabra




No tenemos que remontarnos mucho en el tiempo, para percibir una sustancial mejoría en los acompañamientos musicales de las estaciones de penitencia de nuestras hermandades, no sólo desde el aspecto estrictamente interpretativo de las bandas, sino también desde el punto de vista de los repertorios. Cada vez es más palpable la mejor formación musical de las bandas, en todos sus géneros, valiéndose no sólo de los avances que en instrumentos hayan podido sucederse (especialmente en las plantillas de agrupaciones y bandas de cornetas) sino también en la propia formación y educación de músicos y directores.

Perfectamente en apenas ocho años, distintas marchas que antes parecían una utopía que pudieran llegar a escucharse tras nuestros pasos, hoy lo hacen con absoluta normalidad. Se han asimilado progresivamente, como parte fundamental de la riqueza artística que debe imperar en un ejercicio piadoso y devocional como es una estación de penitencia.

Nuestra Semana Santa precisamente se abría con el cambio musical más destacado. La hermandad de la Pollinita dejaba atrás los acordes de la banda de música, tras varias décadas haciéndolo, y se decantaba por las cornetas y tambores de la banda de las Penas de Úbeda, una formación sobria y perfectamente afinada que en el corto espacio de tiempo que pudo procesionar la hermandad, nos dejó momentos de gran gusto clásico como en la salida con las marchas “Cristo del Amor” y “Soledad de San Pablo” (ambas, ejemplos claros de cómo se puede decir gran música con pocos recursos)

En cornetas sin duda ha destacado por encima del resto la banda de Coronación de Campillos, en su séptimo año acompañando al Lavatorio, con una extraordinaria calidad y fuerza, afinación y sorprendente resistencia, acometiendo un repertorio bastante bueno de obras de bandas consagradas como Tres Caídas, entre las que estaban por ejemplo “Señá Santana”, que se interpretó en la entrada. La buena línea en este estilo, fue mantenida muy bien por la banda de cornetas de la Salud de Córdoba, tras el paso de la Piedad, interpretando fantásticas marchas como “Penas de Triana” o “Madre”; y la banda de cornetas del Nazareno de Cáceres tras Jesús Preso, que dejó bien patente que no hay nada mejor que una marcha solemne y elegante tras la regia e imponente imagen, saliendo, por ejemplo, con la conocida “Silencio Blanco”. Para enmarcar fue también el transitar por San Juan de Dios con “Santa Cruz”.

En el género de las agrupaciones musicales existe un caso parecido. El nivel es alto, se vienen manteniendo en los últimos años, con un salto cualitativo importante a raíz de la nueva incorporación de la agrupación musical del Cautivo de Estepona tras el Huerto. La formación malagueña dejó constancia y huella de su magnífica calidad, afinación y empaque. Sonaron de sus atriles composiciones como “Sangre en tus Clavos”, “Redención, Pasión y Amargura” o la portentosa “Flagelación y Coronación”.

La agrupación musical Virgen de las Angustias de Cabra, por unas circunstancias u otras, apenas pudo mostrar su buen estado y presentar en la calle el nuevo disco “Angustias en tu Soledad”. Tan sólo pudo acompañar al Cristo del Calvario, haciéndolo a un nivel tan bueno como en los últimos dos años, donde la banda se ha consolidado y goza de una altura musical admirable. De ellos brotaron obras de la envergadura de “Y bajó del cielo”. Mención aparte, merece reseñar la conmovedora presencia de los músicos de la banda, tras la Virgen de las Angustias en la noche del Viernes Santo, en absoluto silencio acompañando con velas, en memoria de Javier Benítez, cofrade activo, generoso y desprendido de dicha cofradía, a la sazón costalero de su cuadrilla, que falleció días antes.
Muy bien acostumbrada nos tiene la agrupación musical de las Angustias de Alcalá la Real, que con su acompañamiento musical al paso de la Columna pone uno de los acentos más brillantes en el plano musical a nuestra Semana Santa. Impactante fue sin duda su interpretación de “Lloras en tu Soledad” a la altura de la cuesta Bachiller León. Llegaban además con la vitola del nuevo disco, que recoge una marcha dedicada al Señor de la Columna, titulada “El andar del Soberano”.

Una de las sorpresas ha sido la agrupación musical Santo Ángel Custodio de Rute tras el Nazareno, formación joven, de apenas tres años de existencia, que ya apunta muy buenas formas, con una musicalidad bien cuidada. Dirigida por el conocido compositor Antonio Moreno Pozo, interpretó algunas marchas de primer orden, como “Expiración”, una bellísima composición solemne de dicho director, que procede de su gran obra para formación de viento metal “La Pasión de Cristo”.

En el capítulo de bandas de música, el listón continúa siendo alto, reforzado más si cabe por unos repertorios especialmente buenos en calidad y cantidad, en los que hemos podido disfrutar de marchas que apenas habían sonado en nuestra Semana Santa y donde la música egabrense ha estado bien presente, sobre todo en la referente al Maestro Rodríguez, en el centenario de su nacimiento.

La Banda Municipal de Rute tras la Virgen de la Misericordia, interpretó, tras muchos años sin hacerse, la marcha “Reina de la Misericordia” de Rafael Ramírez y con la calidad que nos tiene habituados desglosó un repertorio de marchas fundamentalmente alegres.

Una de las novedades era la presencia de la Banda Sinfónica Municipal de Ogíjares (Granada) una formación musical de renombrada fama en el círculo de conciertos bandísticos que se ha prodigado poco o nada en estaciones de penitencia por estos lares. Su acompañamiento musical tras la Virgen del Rosario fue realmente brillante y llamativo. Tocaron un espléndido repertorio, con marchas como “Margot”, “Getsemaní” o “Saeta Cordobesa”. Por supuesto sonó “Reina del Stmo. Rosario” de Manuel Aguilar, con la agradable nota también de “Martirio”, de cuya incorporación nos congratulamos por lo mucho que significa que esta gran y simbólica marcha egabrense continúa prodigándose, como bien merece, por las distintas bandas que nos visitan.

La Banda de Música de Cabra pudo igualmente hacer gala del amplio y cuidado repertorio que presenta cada Semana Santa. Tras el palio del Buen Fin sonaron marchas alegres como “Virgen de la Estrella” (preciosa composición recién incorporada este año) pasando por momentos musicales ya clásicos como “La Madrugá” por San Juan de Dios o “Soleá dame la Mano” subiendo la calle Mayor. Merece subrayar el homenaje musical que la cofradía quiso rendir al maestro Rodríguez con ocasión del centenario de su nacimiento, interpretando en Carrera Oficial sus marchas “Martirio”, “Virgen de Piedra” y “Virgen del Socorro”. La formación musical egabrense destapó definitivamente el tarro de las esencias con el palio de la Caridad donde exhibió muchas de las joyas de su repertorio. “La Sagrada Lanzada” y “Virgen de las Angustias” (incorporadas este año) “Virgen de Piedra”, “Getsemaní” (ejecutada realmente bien), “Margot”, “Virgen del Socorro” o “María Stma. del Dulce Nombre”, fueron algunas de las marchas que interpretaron.

Tras la Humildad y Paciencia apenas pudieron hacerse realidad esos otros momentos que no debemos perdernos, donde se conjuga la música y el paso con un encanto realmente especial. Como así se hiciera el año pasado, sonó “Virgen de Piedra” por Santa Lucía. Con la Virgen del Socorro, además de su marcha, se pudo escuchar muy buenas interpretaciones de “Valle de Sevilla” o “Amarguras” en la recogida del palio.

Finalmente, la conocida banda de música de las Cigarreras de Sevilla, dirigida por José Manuel Toscano, hilvanó un acompañamiento realmente exquisito tras la Soledad con una concatenación de excelentes composiciones, interpretadas a una gran altura. De auténtico babero fue esa tríada “laserniana”, con “Ntra. Sra. del Socorro”, “Ntra. Sra. del Patrocinio” y “El Cachorro” de Gámez Laserna. Impactante el giro en Juan Valera con la hermosa marcha fúnebre “Subida al Calvario”. “La Soledad”, “Quinta Angustia”, “Mater Desconsolata”, “Soleá dame la Mano”, “La Esperanza de Triana”, “Saeta Cordobesa” (con el contrapunto de la petalada mientras las maderas entonaban la famosa saetilla) o “La Asunción de Cantillana” pusieron el telón de fondo a una radiante mañana de Sábado Santo.

En el capítulo de música de capilla, tanto la capilla de la banda de música de Cabra con el Cristo de la Sangre, como la capilla Vía Crucis también de Cabra y la asociación de capilla Milenium de Lucena estuvieron a un muy buen nivel. Llamativo fue el nuevo acompañamiento musical de la Virgen de los Remedios, que en ningún caso desentonó, todo lo contrario, con ese atuendo tan sobrio y luctuoso. Preciosa, por cierto, la pieza de capilla que pudo estrenarse con la hermandad del Descendimiento, compuesta por Manuel González Rubio, titulada “Sagrado Descendimiento”.

Frente a un considerable avance en los repertorios de las bandas de música, es quizás en el género de las cornetas y agrupaciones donde, pese a deleitarnos con interpretaciones magníficas y grandes marchas, existe una fijación exagerada por las marchas propias de dichas bandas, una cuestión que debe observarse con atención. En toda esta vorágine de nuevas composiciones, que nacen en cantidades desproporcionadas, una parte de las mismas no alcanzan las cotas de calidad y musicalidad necesarias para sonar en algo tan serio y formal como una estación de penitencia, máxime cuando ni siquiera están dedicadas a la corporación donde se están tocando. Son sólo algunas las que realmente merecen la pena que suenen, siendo en muchas ocasiones preferible decantarse por el repertorio clásico (que aboga más por la sencillez melódica, que por el artificio vano y mal empleado) Esta apreciación, en muy buena proporción, debe su causa a una querencia especial de las cuadrillas por hacer de ciertas chicotás el lugar en el que puedan llegar a caber todos los cambios habidos y por haber, convirtiendo el andar de un paso en algo exagerado e histriónico. Pero esto es harina de otro costal.