23 febrero 2009

Unos gramos de cordura

(Publicado en la revista "Más Pasión 7" del Correo de Andalucía, núm. 26, febrero 2009)

Se confirma la noticia. La Centuria Romana Macarena publicará dos discos con todas las marchas del padre del género de las cornetas y tambores, Alberto Escámez. Composiciones que pasarán por el tamiz esencial de los Armaos para proyectarse tal cual son, sin aditamentos algunos.

Se trata de un golpe en la mesa a muchas bandas de cornetas, unos gramos de cordura ante tanta locura. Pone tierra de por medio y define a las claras la base del género. Ahora que muchos compositores y bandas juegan a estrenar marchas más propias de un concurso de malabares con la corneta que de otra cosa, ahora que a muchas nuevas marchas es muy difícil entresacarle una estructura definida y una instrumentación correcta y coherente, este disco se reivindica como el norte de un barco que lleva tiempo remando a la deriva.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si, pero también hay que decir bien alto que ésto también está sucediendo con las marchas para Banda de Palio, género en el que algunos Directores Municipales y una parte de los cofrades que se dicen "entendidos" en la materia, quieren obligar a los compositores a escribir marchas de una gran complejidad temática y técnica, lo cual queda muy lejos de lo que que debe ser una música destinda al culto. Calidad, sí, pero no malabarismos.

Clavesol dijo...

No sé quién impone a quién. Me extraña que esos entendidos tengan poder como para obligar a los compositores a hacer cosas que no quieren. De todas formas cuando hablo de malabarismos, no me refiero especialmente a la complejidad temática y técnica. Últimamente se han compuesto marchas como "Concepción Inmaculada", "La Purísima", por citar dos, que entrañan complejidad y sin embargo tienen una calidad mayúscula. En cornetas y agrupación igual: Costaleros de González Ríos es un alarde técnica de su autor, es compleja, y me parece una perfecta obra de arte musical.

Me refiero más sobre todo a esas marchas que se centran sobre todo en un virtuosismo vano y superficial, consistente en una sucesión de solos de cornetas, a cada cual más enrevesado y estridente, con una percusión galopante más propia de un pasacalles.

No iban por ahí los tiros.

Kiski dijo...

Tengo que escanearte el artículo. Recuérdamelo.

Un Saludo

Anónimo dijo...

Pues me parece muy apropiado que Centuria desempolve lo que son verdaderas marchas clásicas de cornetas, por que no incluyendo a todas, excluyendo desgraciadamnete a una minoría lo último que se hace es un verdadero potaje con sabor a chuchería.