En mi Semana Santa el Lunes Santo se trasladó este año a Córdoba. Allí nos esperaba la hermandad de la Estrella, para quien este año no era uno más, sino el que más. El palio de la Virgen de la Estrella saldría de la iglesia de la Huerta de la Reina, envuelto en la alegría y devoción de un barrio completamente volcado con su hermandad. Sobre las 17:30 horas, bajo un sol de justicia, la Virgen de la Estrella hacía acto de presencia ante los cordobeses, andando de forma muy elegante y airosa, comandada por Fernando Morillo y escoltada musicalmente por su banda, la banda de música de la Estrella. Las cornetas secas y pétreas apuntalaban a la perfección la melodía de “La Estrella Sublime”. Para retirarse de su iglesia, se interpretó “Virgen de la Estrella” de Pedro Gámez Laserna, sensacional marcha alegre relegada a un muy segundo plano cuando muchos hablan de repertorios joviales.
En el patio de los Naranjos, hacía su entrada la señera hermandad de la Sentencia. Las cornetas de la Expiración de Morón de la Frontera acompañaban el discurrir de este paso, caracterizado por su estilo clásico y sobrio. El Cristo de la Sentencia se perfilaba en la Puerta principal de la Mezquita con “Macarena” de Puelles Oliver, y entre los naranjos, cuajados de azahar, con “Señor de Sevilla” de Martín Puerto. El palio de la Virgen de Gracia y Amparo, entraba en esta sensacional estampa cordobesa con una dupla laserniana de lujo, con dos grandes saetas, la cordobesa y la sevillana: Saeta Cordobesa y Saeta Sevillana de Gámez Laserna, a cargo de la Banda Municipal de Alcalá del Río.
La hermandad de la Merced salía de la Carrera Oficial y sus hermanos la devolvían poco a poco, por callejuelas, a su barrio. Durante el tránsito, pasaron por San Miguel con un impresionante paso de misterio, perfectamente llevado con la banda propia de cornetas de Coronación de Espinas tocando “Señor de Sevilla” por San Miguel. El palio de la Merced, exquisita artísticamente también, reviraba con la banda de música del Guadalrosal de los Rosales al compás de “Amanecer Gitano” y casi ya en la embocadura de San Zoilo, lo hacía con “Virgen de la Palma” del Maestro Quiroga, una rareza de marcha, con sabor a copla andaluza y requiebros melódicos de castiza dulzura.
Ya en San Zoilo, nos esperaba el misterio de la Redención, con su agrupación musical, que a su paso dejó muestras de ser una de las mejores de Andalucía. Qué compactación instrumental y qué afinación la de los músicos dirigidos por Manuel Luque. Acariciando el lateral de San Miguel interpretaban magistralmente “Señor de San Basilio”, una de las mejores marchas del género por los siglos de los siglos. El misterio se perdió a los sones de “Cinco Llagas”. Y tras él, nuevamente el palio de la Estrella con la música lúgubre de “Virgen del Valle”.
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