Cruceta musical del Martes Santo
El Martes Santo comenzó en el patio de los Naranjos de Córdoba con la Cofradía del Prendimiento. El paso de misterio, acompañado de la Agrupación Musical Ntro. Padre Jesús Despojado de Jaén, abandonaba la Mezquita entre las notas de “Lágrimas de Pasión” de Juan Luis López Hernández, mientras que el palio lo hacía con las andaluzas melodías de “Sevilla cofradiera” de Gámez e “Hiniesta” de Peralto a cargo de la banda de música Tubamirum de Cañete de las Torres.
Muy cerca de allí la hermandad del Buen Suceso vadeaba la Judería acercándose a Deanes a paso de “palilleras” por la banda de cornetas de la Coronación de Espinas de Córdoba con el paso de misterio del Nazareno. Detrás, el exquisito palio sobrio y de cajón de la Dolorosa de la Caridad, estrenando candelería, con la música de AMUECI interpretando una muy buen versión de “La Madrugá” de Abel Moreno.
En Capuchinos todo preparado para la recogida del Cister. Es curioso ver y escuchar todos los años cómo el paso de misterio del Cristo de la Sangre tiene unas maneras muy parecidas a la del Silencio Blanco de Sevilla. La forma de andar, la iconografía del Titular, hasta la túnica que vestía este año y por supuesto la música. Se presentó el paso en el empedrado de Capuchinos con la marcha “Silencio Blanco” a cargo de la Banda de Cornetas del Rosario de Linares. Y el majestuoso palio de la Reina de los Ángeles se recogía con una banda de Carrión de los Céspedes venida a menos, interpretando “Ángeles del Cister” de Gámez Laserna y “Ángeles, Reina” de José de la Vega.
A la vuelta en Cabra, hubo tiempo para disfrutar de la recogida de la única hermandad que salía ese día: la de la Sentencia. Por la plaza Vieja el palio blanco de la Virgen de la Paz marchaba con una marcha de incontenible belleza, “Margot” de Turina. La banda de música de la Reina de la Amargura de Jaén ponía la nota exquisita y de rareza con dicha interpretación. Después, vendría “Pasan los Campanilleros” y “Encarnación Coronada”, para terminar la entrada al templo de la Asunción y Ángeles con “Reina de la Amargura” de Francisco Cano.
Muy cerca de allí la hermandad del Buen Suceso vadeaba la Judería acercándose a Deanes a paso de “palilleras” por la banda de cornetas de la Coronación de Espinas de Córdoba con el paso de misterio del Nazareno. Detrás, el exquisito palio sobrio y de cajón de la Dolorosa de la Caridad, estrenando candelería, con la música de AMUECI interpretando una muy buen versión de “La Madrugá” de Abel Moreno.
En Capuchinos todo preparado para la recogida del Cister. Es curioso ver y escuchar todos los años cómo el paso de misterio del Cristo de la Sangre tiene unas maneras muy parecidas a la del Silencio Blanco de Sevilla. La forma de andar, la iconografía del Titular, hasta la túnica que vestía este año y por supuesto la música. Se presentó el paso en el empedrado de Capuchinos con la marcha “Silencio Blanco” a cargo de la Banda de Cornetas del Rosario de Linares. Y el majestuoso palio de la Reina de los Ángeles se recogía con una banda de Carrión de los Céspedes venida a menos, interpretando “Ángeles del Cister” de Gámez Laserna y “Ángeles, Reina” de José de la Vega.
A la vuelta en Cabra, hubo tiempo para disfrutar de la recogida de la única hermandad que salía ese día: la de la Sentencia. Por la plaza Vieja el palio blanco de la Virgen de la Paz marchaba con una marcha de incontenible belleza, “Margot” de Turina. La banda de música de la Reina de la Amargura de Jaén ponía la nota exquisita y de rareza con dicha interpretación. Después, vendría “Pasan los Campanilleros” y “Encarnación Coronada”, para terminar la entrada al templo de la Asunción y Ángeles con “Reina de la Amargura” de Francisco Cano.
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