04 mayo 2009

Cruceta musical del Miércoles Santo

La Virgen del Buen Fin de Cabra

El Miércoles Santo se reservó para Cabra. Allí la cofradía del Buen Fin salía de la plaza de los Condes de Cabra, bajo una bóveda de cipreses de Lusitania y un entorno bellísimo entre la iglesia, antigua mezquita, de la Asunción y Ángeles, el Castillo de los Condes de Cabra y el Palacio. El palio negro de la Virgen del Buen Fin salvaba con dificultad la estrechez de la puerta, a la que la banda de Cabra respondió con la interpretación de “María Stma. Del Buen Fin” de Francisco Cano, marcha estrenada el año pasado. Acometidos los giros preceptivos de salida, enfilaba la calle Mayor a paso lento y firme, cadencioso, con “Virgen de Capuchinos” del joven Rafael Sabariego (estreno de este año)

Más arriba del casco urbano egabrense, el Nazareno de las Necesidades, hermosa talla anónima de la escuela granadina, salía de Santo Domingo con “La Saeta” y “Consuelo Gitano”, a cargo de la Agrupación Musical “Santa Cecilia” de Aguilar de la Frontera. El sello clásico se mantendría durante toda la estación de penitencia y bajando la calle Priego se pudo hasta escuchar una marcha hermosa, pero rara de oír en las calles, “Al Señor de la Redención”. Entrando en Carrera Oficial, la cuadrilla de costaleros del Nazareno de las Necesidades, que salían por primera vez dejando las ruedas como un elemento ya del pasado, se recreaba con “Virgen de las Angustias” y “Cristo de los Favores”.

El Buen Fin, mientras tanto, se perdía en las angosturas de Doña Leonor y Juan Carandell, con un repertorio exquisito de marchas procesionales, a cargo de la Banda de Música de Cabra: “Martirio”, “Valle de Sevilla”, “Saeta Cordobesa” y “Virgen de Capuchinos”. En su recogida, subiendo la calle Mayor, la melodía arabesca de “Soleá dame la Mano” ponía el contrapunto perfecto al momento de silencio y recogimiento. Y las Necesidades hacía lo propio recorriendo el trayecto final con “Señor de San Román” y “Costalero”.