28 febrero 2009

Tertulia en Cabra de Ser Cofrade



Somos cofrades. ¡Ya os digo!, como para no serlo. El pasado domingo la Cadena Ser (Andalucía Centro) visitó Cabra para hacer el programa que emiten todas las Cuaresmas, "Ser Cofrade". Dirigido por Álvaro Reina, con la producción de Javier Cuevas y la colaboración de Antonio Morón, profundo conocedor de la imaginería religiosa andaluza, el equipo de Ser Cofrade se vio con algunos cofrades egabrenses, para hacer de una tarde vísperas, una amena tertulia. Lástima que no podamos conjugar su verbo... pero se tertulió con pasión, relajadamente y con el deseo de eternizar un momento para que el regusto y el gozo de la charla no llegaran a su fin.

Antonio Ramón Jiménez, cofrade del Huerto de Cabra y pregonero de la Semana Santa de Cabra (amén de otras muchas cosas más) Antonio Fernández, locutor de Radio Atalaya y presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Cabra, y un servidor ejercimos por unos minutos de modestos embajadores de la Semana Santa egabrense.


El lugar, el más idóneo. El museo de Aguilar y Eslava, en el que existe una exposición permanente del Hombre de la Sábana Santa, realizada con el empeño de la Fundación Aguilar y Eslava y el imaginero Juan Manuel Miñarro. Lindando con la mesa que acogió nuestras reflexiones, se encontraba una recreación impresionante del Sepulcro de Jesucristo. Una penumbra que eriza la piel.

Cayó sobre la mesa una pequeña reseña a las influencias sindonológicas en la obra religiosa de Miñarro, de quien salió el bello misterio de la Oración en el Huerto egabrense. La tertulia andaba e iban cayendo cuestiones. Una, importante, esa cultura cofrade que parece respirarse en Cabra por doquier. Una nómina de cofradías más propios del libro de los récords es quizás el aspecto número que lo refrenda, pero detrás hay más.

Antonio Ramón disertó sobre qué causas han podido cristalizar ese caldo de cultivo tan efervescente que Cabra vive durante el año. Quizás sus más de tres siglos de enseñanza continuada, precisamente en el Aguilar y Eslava; el clero; la presencia de ilustres personajes. Antonio Fernández tuvo que afanarse en explicar ese fenómeno denominación de origen que se produce en Cabra y que es que las hermandades en su inmensa mayoría están regidas por jóvenes.

El turno de quien suscribe versó sobre los aspectos musicales más destacados de la Semana Santa egabrense: su Centro Filarmónico y su Banda de Música. Cabra sigue siendo un escenario de fenómenos de relativa rareza. Desde aquí se ha granjeado un patrimonio autóctono riquísimo, pero no se ha proyectado fuera ni se ha vendido como se debiera. La apatía, el conformismo y el pedante chovinismo de algunos han sido los principales obstáculos.

Con resignación, tuvimos que alejarnos de los micrófonos y dejar pasar una agradable tarde radiofónica, en un ambiente cálido y confortable. De todos modos, hubo tiempo para la anécdota y las risas, así como quien no quiere la cosa, pero a micro cerrado, claro está. Y es que el sonido de los tambores también puede ser enlutado. ¿O no?

23 febrero 2009

Unos gramos de cordura

(Publicado en la revista "Más Pasión 7" del Correo de Andalucía, núm. 26, febrero 2009)

Se confirma la noticia. La Centuria Romana Macarena publicará dos discos con todas las marchas del padre del género de las cornetas y tambores, Alberto Escámez. Composiciones que pasarán por el tamiz esencial de los Armaos para proyectarse tal cual son, sin aditamentos algunos.

Se trata de un golpe en la mesa a muchas bandas de cornetas, unos gramos de cordura ante tanta locura. Pone tierra de por medio y define a las claras la base del género. Ahora que muchos compositores y bandas juegan a estrenar marchas más propias de un concurso de malabares con la corneta que de otra cosa, ahora que a muchas nuevas marchas es muy difícil entresacarle una estructura definida y una instrumentación correcta y coherente, este disco se reivindica como el norte de un barco que lleva tiempo remando a la deriva.

18 febrero 2009

Digresión carnavalesca

Andamos en vísperas del Carnaval. De carnavales y carnestolendas va la entrada de hoy, así que espero que me permitan esta digresión temática. Después, cómo no, el blog retomará su función de notario de actualidades discográficas y estrenos, de juez con el vertido de opiniones sobre diversos aspectos y de arqueólogo de marchas y compositores ya históricos.

Les dejo con un vídeo de música de Carnaval. Nunca he escuchado una comparsa tan completa como ésta, los "Ángeles Caídos" de Juan Carlos Aragón, del Carnaval de Cádiz de 2002. Se llevaron el primer premio de la sección de comparsas y como para no llevárselo. Melodías exquisitas, voces en un estado de forma altísimo (algunos de los que salen en este vídeo, no exhiben hoy día esa plenitud vocal) y una letra profundísima y crítica, sobre todo crítica. No se pierdan el manejo magistral de los reguladores, cómo transitan entre el fuerte y el piano con una comodidad pasmosa.

10 febrero 2009


In memoriam*

Le conocí gracias a la música de su padre. Sabía que detrás de "Saeta Cordobesa" tenía que haber un buen hombre y que mucho de esto habrían heredado sus descendientes. No conocí a fondo a d. Pedro Gámez hasta que un día tuve la fortuna de conocer a Leandro Gámez.

Impulsado por reconstruir lagunas biográficas del compositor que hizo de la marcha procesional una lección de contrapunto y armonía, me puse en contacto con él. Me abrió las puertas de su casa en Córdoba, como quien recibe a alguien que conoce de toda la vida. Allí, entre sus paredes, pude respirar el pasado de un director militar que ante todo era una gran persona y mejor padre.

Leandro Gámez hablaba con admiración devota de su padre. Es el mayor de los tres hermanos Gámez Varo y pudo presenciar de primera mano determinados momentos importantes de la vida del Maestro Gámez: como sus nada fáciles comienzos en Córdoba en la Banda Municipal, el proceso de creación de la hermosa partitura de "Impresiones Cordobesas", su marcha a Madrid y su estancia allí con la figura de Martín Domingo, o su vuelta a Córdoba un día lluvioso de diciembre de 1945, como él siempre recordaba.


D. Leandro no fue músico, aunque vivió este arte espiritual en todo su paroxismo, ya fuera al lado de su hermano, de su hermana, de su padre o de su tío. Cuando tarareaba esas inconfundibles melodías lasernianas sus ojos dibujaban una nostalgia muy grande y su cara reflejaba emoción por algo que había pasado y que nunca más volvería a presenciar.


En estos últimos años la familia Gámez ha sido primordial para la revalorización de la figura de su padre y de muchas de sus obras desconocidas. En particular, Leandro, desde Córdoba, se ha mostrado en todo momento abierto y solícito a cualquier petición de músicos o de quien esto escribe. Una tarde, ya lejana de enero de 2005, me llamó entusiasmado porque tenía en su poder la partitura de una marcha que apenas él recordaba al haber transcurrido mucho tiempo, quizás demasiado, sin interpretarse. Se trataba de "Virgen de la Soledad", dedicada a la Soledad de Castilleja de la Cuesta. Presto, al día siguiente allí estaba tomándome un café con él para recoger aquellos papeles tan anhelados y darle el curso necesario para su recuperación pública.

Así sucedió en más de una ocasión. Esas brisas del barrio de la Fuensanta traían historias de recuerdos imborrables sobre músicos que acompañaron a su padre en su vida artística. No faltaba nunca el nombre de su mejor amigo, d. Pedro Morales, que para Leandro era su segundo padre.


Ante la inevitable pregunta de qué marcha de su padre le gustaba más, Leandro esgrimía unos circunloquios propios de un hijo que no puede quedarse con ninguna de sus eximias marchas. Su obra sobrepasaba los límites del sentimiento y de la memoria. Quizás "Saeta Cordobesa" guardaba un lugar especial, también "Salve Regina Martyrum" por la grandeza de su armonía, de quien Leandro escuchó hablar maravillas a Enrique Báez, cuando el violinista cordobés afirmó que se trataba de un compendio de armonía.


Después, en estos últimos años, se han precipitado una serie de eventos e hitos importantísimos en la vida y obra de Gámez Laserna. Leandro ha disfrutado viendo cómo, a pesar de que siempre sostuvo que su padre ha sido recordado y admirado por todos, el nombre de Pedro Gámez Laserna ha ido copando cada vez más los atriles de los conciertos y los repertorios de los discos.

Echamos la vista atrás sólo en un horizonte cercano y nos encontramos con aquel homenaje laserniano durante la procesión extraordinaria del Císter, el reestreno para orquesta y coro de "Salve Regina Martyrum" en la Catedral de Sevilla, la interprepetación de ésta y de "Saeta Cordobesa" por primera vez en la historia detrás del palio de la Reina de los Mártires (recuerdo la tarde en la que con emoción me enseñó un recorte de periódico con un artículo que publicó Fernando Morillo destacando este hecho trascendental) las primeras grabaciones de todas las marchas inéditas (salvo una, que está por llegar), recuperaciones y primeras grabaciones de obras sinfónicas, la celebración del centenario de su nacimiento, la rotulación de unos jardines con su nombre en Córdoba y el posterior homenaje con el hermanamiento entre las bandas de la Esperanza de Córdoba y Cigarreras de Sevilla como testigo y un sinfín de situaciones que a buen seguro habrán hecho las delicias de su corazón de hijo.


Todo esto lo ha vivido, como así merecía. Detrás podría citar algunas bandas y muchos músicos de éstas, periodistas y personas ligadas a hermandades que se han acercado a él para beber de su experiencia como hijo de todo un maestro y de su profundo sentido de la afabilidad y la hospitalidad. Prefiero no hacerlo para no dejarme a nadie atrás, pero ellos saben, si leen esto, de lo que estoy hablando y del pesar que nos invade por haberle perdido.

Hoy se nos ha ido y me gustaría recordarle para siempre con el tema final de "Salve Regina Martyrum", cuando la música adopta ese cariz espiritual tras su modulación, andando detrás del paso de la Reina de los Ángeles en un atardecer de septiembre, abandonando la plaza de Capuchinos y adentrándose en una noche mágica, plena de sensaciones inefables y de gozo por el orgullo de haber sido el hijo de uno de los mejores de la historia.

Descanse en paz, d. Leandro.

* En homenaje a D. Leandro Gámez Varo, fallecido en Córdoba el 10 de febrero de 2009

06 febrero 2009

¿Dónde está la esencia?

De un instrumento humilde, a ser un objeto de egolatría con el que presumir de pulmones

La polémica siempre está servida. La marcha procesional se enraíza en lo popular. Pero hay límites que no pueden traspasarse. Diversas bandas abren sus brazos a todo lo que el gusto popular dicte para estrenar unas marchas abarrotadas de recursos manidos, archirepetidos, de cara a la galería para buscar el aplauso fácil.

Los Reyes de Sevilla es una de ellas, otra las Tres Caídas, El Despojado de Jaén (que casi parece una seña de identidad) y un largo etcétera. Ellos se agarran a que hacen lo que les dicen. ¿Cómo? ¿Desde cuándo un compositor se asoma al balcón antes de componer? Si todos hubieran hecho lo mismo en la historia, no tendríamos ni la mitad de las grandes marchas de las que disponemos.

Los certámenes de cornetas y agrupaciones son reuniones de enervados aficionados a los malabarismos musicales y corneteros. Las bandas en muchas ocasiones parecen aquel circo ambulante que por cada parada de su itinerario ofrece un espectáculo, no un concierto musical, para saciar a las masas.

Compositores como Miguel Ángel Font tiran de demagogia y aseveran que se escribe de esta forma porque el público manda y es lo que pide, ya que la marcha es ante todo música popular. ¿Pero desde cuándo se compone para la gente y no para la imagen y el hecho religioso en sí? Tales afirmaciones demuestran inequívocamente que los conceptos han cambiado. Para muchos, la marcha está en un orden primario, cuando en teoría debería ser algo secundario y complementario al paso y la hermandad en la calle. Ésta es su esencia, que lejos de destronarla pretende enaltecerla como un ornamento rico.

Los subterfugios se suceden, y la mayoría de las marchas para paso de Cristo van cayendo enteros conforme pasan los años. Ya mismo, al igual que actualmente la buena fusión del flamenco se confunde con el “flamenquito”, escucharemos en lugar de marchas, “marchitas”, con ese marchamo de flamenco barato.

02 febrero 2009

¿A qué suena la Semana Santa?



A uno le preguntan qué es una marcha procesional, a qué suena esa música que envuelve en nubes y gozos a esos que dicen llamarse cofrades. ¿A qué suena la Semana Santa de Andalucía? Pues a esto, oigan, a "Sevilla Cofradiera" de Gámez Laserna, por la Banda del Maestro Tejera. "Casi ná"