31 marzo 2009

Alberto Escámez según Escámez*
(Del disco "Evocación I" de la Centuria Romana Macarena)


Portada del disco




A lo largo de los años hemos asistido a numerosas grabaciones del repertorio de Alberto Escámez a cargo de diversas bandas de cornetas de Andalucía. La inmensa mayoría, salvo las protagonizadas por la banda del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, claro está, eran versiones, revisiones, rearmonizaciones o cualquier aditamento por muy pequeño que fuera, que alteraban el cariz primigenio de las partituras de este compositor que pertenece al elenco de grandes nombres de la historia de la música procesional.

Sin embargo, el proyecto que nos trae la banda de cornetas de la Centuria Romana Macarena es el ejemplo de cómo la esencia se expresa a través de la esencia. Una redundancia en apariencia, que en realidad supone una evidencia. La música de los Armaos de la Macarena suena a turba romana, a sónica castrense, espartana, solemne y clásica. A música del ayer transportada por los vientos macarenos a la actualidad. Es su esencia, la que nos imbuirá con este disco en la esencia del género que un buen día acuñó Alberto Escámez cuando, como director de la banda de los Bomberos de Málaga, comenzó a escribir marchas procesionales.

Así pues, siendo el mismísimo Escámez quien nos enseña en este trabajo su música sin ambages, podremos adentrarnos en ella con toda la pureza que los compases desprenden, alejados y aislados del desorden estilístico que la evolución histórica de las cornetas ha propiciado.

Inmersos en el repertorio de esta primera entrega de una integral dedicada a Escámez, su música nos llegará como marchas de cálido sentir, auspiciadas por un concepto arraigadamente fúnebre y militar de las composiciones para Semana Santa. Con unos recursos escuetos y mínimos, comparados con los disponibles en la actualidad, Escámez sondea en su inspiración y habilidades técnicas para cristalizar marchas procesionales de enjundia, revestidas por un ritmo homogéneo, sobre el que se construye una melodía pausada, sujeta a las limitaciones de la propia corneta, donde subyace una homofonía contundente y sólida.

La sencillez recorre las piezas del repertorio de Escámez. Pero esta característica no trivializa de ningún modo el valor musical de estas marchas, porque no es fácil decir tanto con tan poco. A simple vista, en el pentagrama las marchas de Escámez pueden no sorprender, pero sí lo hacen cuando se expresan en la calle o en un concierto a través del desgarro de una corneta y el lento batir del tambor. Es entonces cuando aflora a la superficie el lamento de una música que consigue recrear una atmósfera intensa e inhóspita a través de esos sonidos secos y agudos de las cornetas, deambulando por unas melodías que por definición alcanzan la belleza.

Entre las marchas recogidas en este álbum, destaca especialmente por su dimensión “Stmo. Cristo del Amor”, todo un himno del género que estructuralmente responde a un esquema ternario muy cultivado por el autor en sus marchas. En “La Expiración” el compositor usa un recurso también habitual en su repertorio, el ritornello, por el que una frase se repite seguidamente, aunque en dinámica piano. “La Virgen Llora” se encuentra, sin duda, entre sus mejores marchas. El comienzo, por ejemplo, es un alarde del buen manejo de los reguladores.

El disco que tienen en sus manos supone un retorno de la propia historia. Hace muchas décadas las partituras de Escámez viajaron de Málaga a Sevilla para adentrarse en la banda de la Policía Armada de la ciudad, santo y seña de este tipo de música. Ahora, es la Centuria Romana Macarena quien, como si se reencarnara en ella, exhibe la música de Escámez en su única versión, la original, a través de un nuevo viaje urdido entre Málaga y Sevilla. Dos ciudades que nuevamente vuelven a unirse para la consecución común de un registro fonográfico histórico.
* Texto incluido en el libreto del disco "Evocación I"

28 marzo 2009

Hasta el final contigo



Quizás para algunos cuatro años no sean muchos, pero desde el 2005, cuando publicaron hasta ahora su último disco, la banda de cornetas y tambores de la Coronación de Espinas ha experimentado una evolución muy positiva. Si antes el sonido de esta banda cordobesa podía definirse con nota, hoy día la elegancia y la suficiencia con la que abordan las partituras sube más enteros todavía.

“Hasta el final contigo” es el título del nuevo disco que presenta la formación musical dirigida musicalmente por el conocido compositor Pedro Pacheco. El trabajo nace con la vocación de homenajear a su Sagrada Titular, la Virgen de la Merced, a través de una serie de marchas procesionales de variadas firmas, donde se intercalan fragmentos de poesías y algunos cortes en directo de momentos importantes en la vida de la banda como fue su participación en el Santo Entierro Magno de Sevilla en el 2004.

Deudores de la escuela de cornetas de las Cigarreras de Sevilla, la banda de la Coronación alardea de un estilazo en la interpretación de las marchas que para sí quisieran muchas bandas. Llama poderosamente la atención lo conjuntada que aparece la plantilla, magníficamente compensada y equilibrada, depositando en el registro un sonido aterciopelado muy difícil de igualar.

Durante el repertorio del disco se combinan marchas de muy diversas características. Pedro Pacheco inicia y finaliza el mismo, con “La fragua gitana” y “Hasta el final contigo” respectivamente. La primera es una composición en la que su autor vierte esa tendencia tan cultivada por él en los últimos años, aunque con rigor en esta ocasión: la inclusión de melodías y ritmos aflamencados; la segunda adquiere un color triunfal y alegre, brillante, que deja al oyente con un gran sabor de boca como broche y cierre del trabajo.

Pero participan más compositores. Antonio García Castellano, por ejemplo, que firma tripartidamente con Pacheco y Javier Palos la marcha “Al Amor de Dios” y luego como coautor “En tus lágrimas, Misericordia; o Alejandro del Amo Mateos que, junto a también Pedro Pacheco, escribe “Jesús ante María Madre”, una preciosa marcha fúnebre.

En resumidas cuentas, “Hasta el final contigo” es ese disco de cornetas que conviene escuchar en estos tiempos para darnos cuenta de que todavía existen bandas que prefieren enfocar la música como un arte al servicio de un conjunto, y no como una disciplina al servicio de un virtuosismo individualista, carente de sentido grupal.

20 marzo 2009

Las marchas del disco XX Aniversario, de la Agrupación Musical de la Estrella de Córdoba

El Desconsuelo de Córdoba, a quien está dedicada la mejor marcha del disco


El disco de la Estrella, dirigida por Manuel Luque, se agradece. Por lo menos así lo veo. Es un remanso de musicalidad ante esa avalancha de discos de cornetas y agrupaciones llenos de títulos y vacíos de música. La Estrella de Córdoba consigue crear un registro con una buena calidad de sonido, un repertorio muy bueno en el que destaca, ante todo, la figura de Moreno Pozo y tres grandes marchas suyas, y una interpretación de grana y oro. Así son las marchas de un disco que sienta estilo.


Madre del Perdón

Jesús Lora es quien compone la primera marcha tras la publicación del segundo disco: “Redentor Nuestro”. “Madre del Perdón” comienza de forma lenta, cual canto de dolor y tristeza sirviéndose del dulce sonido de la trompeta. Posteriormente la marcha registra un cambio en su dinámica con la entrada en tutti fuerte de la banda. A ésta, le seguirá un atractivo diálogo entrecruzado entre la trompeta y la corneta.

Silencio ante Herodes

Esta marcha fue estrenada en el 2007 y está dedicada a Ntro. Padre Jesús del Silencio de Córdoba. En ella Jesús Lora se nos presenta con uno de sus sellos inequívocos. La música adquiere una nota castrense y espartana, como a turba romana, que imprime un cierto carácter épico. Al comienzo, son notas tenidas las que proliferan, como si de una coral se tratara. Después la marcha desemboca en una suerte de frases y pasajes donde se cruzan solos, preguntas y respuestas entre trompetas y cornetas.

Siete Dolores

Estrenada en la Cuaresma de 2008 y dedicada a la Virgen de los Dolores de Córdoba, esta composición de Nicolás Barbero responde a un tipo de marcha que él mismo ya acuñó con el nacimiento de “Sangre en tus Clavos” y redefinió con “Lloras en tu Soledad”: la marcha fúnebre para agrupaciones musicales. Destaca ese trazo lánguido de la melodía sobre un acompañamiento armónico sólido, a través de un desarrollo temático sin fisuras y continuo, combinando compases en piano y en fuerte, pero siempre con el dramatismo como denominador común.

Desconsuelo

Preciosa marcha procesional compuesta por Antonio Moreno Pozo y dedicada a la Virgen del Desconsuelo de la Hermandad del Sepulcro de Córdoba. Quizás estemos ante una de las mejores composiciones de los últimos años y por supuesto ante un título destacadísimo en el ya interesante y valioso corpus musical de este compositor pontanés. Se trata de una partitura que rezuma en todas sus partes un momento álgido de inspiración del compositor, que con suma destreza lograr derramar sobre los compases unas melodías hilvanadas con una técnica armónica sorprendente.

Llora la Soledad

Pedro Pacheco firma una de sus mejores marchas para agrupación musical. Se estrenó la pasada Cuaresma, y está dedicada a la Virgen de la Soledad de Cabra y a Manuel Luque Márquez, hermano fundador de la Hermandad de la Estrella, quien era muy devoto de esta impresionante talla egabrense. “Llora la Soledad” destaca por el uso de figuraciones rápidas en las melodías especialmente de trompetas (hasta seisillos de semicorcheas) y por una complejidad armónica importante, evidenciada en las sucesivas modulaciones.

Mi Niña Gitana

Antonio Moreno hace alarde de su estilo elegante a través de esta marcha, escrita en el 2006 para María Stma. de la Esperanza. Conciliar las vetas andaluzas y aflamencadas con el carácter sacro de la música procesional es algo que no todos lo logran. Moreno Pozo es uno de los que sí, por ejemplo a través de esta marcha. En ella aparecen pasajes con una melodía lisonjera, como un canto de nana. Tras la introducción, llama la atención una frase en la que existe una sucesión de acordes evocadora de una de las mejores marchas de la historia: “Soleá dame la Mano”. Lejos de ser un defecto, el detalle denota el apego del compositor a la música nacionalista española.

Penas en San Francisco

Composición estrenada en la Cuaresma de 2006 y dedicada a Ntro. Padre Jesús Amarrado a la Columna de Córdoba. Esta marcha, de la más pura denominación de origen de José María Sánchez Martín, entronca con el molde y el estilo propios de su autor. La partitura está impregnada de melodías muy andaluzas y una percusión casi siempre muy descollante, como gustan a Sánchez Martín.

Danos tu Redención

Jesús Lora, músico de talento e inspiración, firma esta preciosa marcha en el 2006, dedicándosela a los que fueron y son en la actualidad músicos de la agrupación musical. La música hace honor al título. Muy ceremoniosa y conmemorativa, Lora idea un desarrollo fluido del motivo temático inicial. La marcha se aleja de pretensiones y busca la sencillez melódica y estructural como mejor recurso para reflejar con transparencia el ser y sentir musical de la banda.

Mi costal se hace Oración

Compuesta por la dupla David Luque y Jesús Lora, esta marcha es una ofrenda de la cuadrilla de costaleros de la Oración en el Huerto a su Sagrado Titular. Se trata de una marcha curiosa, en la que sus autores recurren a modos muy clásicos del género. Su introducción es una entrada en fortísimo de toda la banda, en la que las cornetas despuntan dibujando una melodía con claros atisbos de la característica marcha “Oración”.

Estrella de Lunes Santo

Antonio Moreno Pozo compone esta marcha dedicada a la Virgen de la Estrella, titular de la hermandad a la que pertenece la banda. Se estrenó en diciembre de 2007. La introducción contempla una línea melódica característica, con movimiento rítmico sincopado. En los sucesivos compases, el autor se afana en imprimir a la composición un marcado carácter andaluz. Al fortísimo acorde final se llega a través de una llamativa escala cromática descendente.

06 marzo 2009

XX Aniversario: el nuevo disco de la Agrupación Musical de la Estrella de Córdoba
La Estrella de Córdoba

Un hito que cumple veinte años*

Aquella primera vez queda lejos. Tanto como que han pasado veinte años. Sin embargo, más de uno que esté leyendo estas líneas caerá en lo rápido que ha pasado el tiempo desde entonces. Fue en 1989 cuando la Agrupación Musical Ntro. Padre Jesús de la Redención nació bajo el auspicio de la hermandad de la Estrella, de ahí que entre el argot cofradiero se le conozca como la Banda de la Estrella. Su primera aparición en público tuvo lugar en la Cabalgata de Reyes Magos de la localidad cordobesa de Cabra, de donde proviene la familia de quien ha sido desde sus inicios el director musical, Manuel Luque Bellido.

La historia de esta agrupación musical es la de un sueño que pronto se alcanzó. Su música brotó cuando Córdoba más la necesitaba. A finales de los ochenta y primeros de los noventa, muchas circunstancias nos hacían presagiar que la música procesional cordobesa entraría en una travesía en el desierto, a causa de la desaparición de dos bandas de fuste, como la Municipal y la Militar del Regimiento de Lepanto, y de la Agrupación Musical Cordobesa. Pero ello no fue así. La Banda de la Estrella no dudó en coger el relevo y pronto se erigió en una referencia musical para la Semana Santa cordobesa.

En el amanecer de este siglo ya podemos afirmar que esta agrupación musical trasciende su repercusión cordobesa para destacarse como una de las mejores bandas de su género. Varias son las causas que pueden esgrimirse para explicar la relevancia que ha alcanzado la formación musical dirigida por Manuel Luque.

Ante todo, la adhesión sin reservas a un estilo y una forma de tocar. Lo mejor que puede decirse de ella es que en su plantilla no destaca en especial ninguna cuerda de instrumentos, sino todas. Ya sea el frente melódico de las trompetas, el refuerzo tonal y expresivo de las cornetas, la armonía de trombones, bombardinos y tubas, o la percusión, lo cierto es que esta banda destila en la calle y en las salas de conciertos un sonido pulcro, equilibrado y compensado, aplomado, que viaja con suavidad entre las frases más líricas en piano y los pasajes explosivos en fortísimo.

Otro factor de su importancia en el núcleo de bandas andaluzas, reside en la elaboración de un repertorio exquisito de marchas procesionales. La Banda de la Estrella no ha conocido en todos sus años de vida lo que es declinar su forma de obrar ante las modas imperantes. Siempre ha sabido mantener ese criterio en el que prime la calidad frente a la cantidad, y el sentido formal de la marcha frente a la degradación que algunos compositores y composiciones están imprimiendo a la evolución de ésta.

El disco que tienen en sus manos quiere conmemorar el vigésimo aniversario de la fundación de la banda que lo protagoniza. Un hito con dos décadas a sus espaldas no podía pasar de largo. Por eso la Agrupación Musical de la Estrella nos regala un trabajo esculpido corchea a corchea sobre los años que han transcurrido desde aquel “Redentor Nuestro”, en el que no escucharemos a una banda que se consagra, porque ya lo hizo, sino a una banda que continúa el trazo sembrado con maestría.

Para esta ocasión tan especial, se vuelven a rodear de nombres ya conocidos en su repertorio y que conforman los pilares de su estilo musical: Nicolás Barbero, Jesús Lora, David Luque y Pedro Manuel Pacheco. Como aportaciones nuevas, aparecen las firmas de José María Sánchez Martín y Antonio Moreno.

La decena de marchas procesionales que integran este disco, nos embaucan en una suerte de diversidades acústicas estremecedoras. Desde composiciones con un hondo patetismo, hasta otras impregnadas de fulgurantes trompetas y cornetas. De entre ellas, se atisba un grupo importante que destacarán por estar concebidas de una forma tan original que bien pueden servir de molde para futuras composiciones. Al igual que ya ocurriera con los dos anteriores trabajos, este disco dejará tras de sí una huella profunda entre los aficionados a la marcha procesional, con el sabor añadido del carácter y la solera que proporcionan los años y una trayectoria muy avalada por su excelente calidad musical.

Un hito tan notable para la marcha procesional cordobesa no podía tener mejor refrendo que éste. La elegancia interpretativa con la que habitualmente nos deleita la Banda de la Estrella, nos proyectará de nuevo en la tarde-noche del Lunes Santo, en la que sólo bastará escuchar una gran marcha de procesión con el aterciopelado metal de la Huerta de la Reina, para darnos cuenta de la dimensión que cobra la hermandad cuando sus cofrades pisan las calles cordobesas. Para mayor honor, todas las marchas que aparecen en este disco servirán este año como preludio sonoro al paso de palio de la Virgen de la Estrella, que verá la luz de la Semana Santa por primera vez. Comenzará, entonces, otra historia para los anales.

* Libreto del disco XX Aniversario

03 marzo 2009

El nuevo disco de la Banda Municipal de Sevilla


Ya se puede hacer pública la noticia, guardada en la récamara desde hace un tiempo por prudencia. La Banda Municipal de Sevilla presentará su nuevo disco el próximo jueves a las 20:30 horas en el Teatro Virgen de los Reyes de Sevilla. La banda, dirigida por Fco. Javier Gutiérrez Juan, con el sello de Villamúsica, vuelve por quinto año consecutivo a lanzar al mercado un magnífico registro sonoro en el que la inmensa calidad de la formación, el pulcro sonido y el glorioso repertorio harán las delicias de los diletantes cofrades.

Para esta ocasión, el repertorio está integrado por doce marchas que siguen el mismo patrón del año pasado: la conjunción de composiciones de todas las etapas, haciendo un pequeño hueco a compositores contemporáneos, y a la vez explorando terrenos no sevillanos:


1. “Resignación” (David Hurtado, 1999).

2. “Stmo. Cristo de las Misericordias” (Pedro Braña, 1958)
3. “El Refugio de María” (Manuel López Farfán, 1921)
4. “Jesús de las Penas” (Antonio Pantión, 1943) (Versión original)

5. “El Corpus” (Braulio Uralde) (Versión original)

6. “Marcha fúnebre op. 21” (Cipriano Martínez Rücker, 1895)

7. “Ante el Gran Poder”. (Pedro Gámez Laserna, 1974)

8. “Memoria Eterna”. (Germán Álvarez Beigbeder, 1907)

9. “Rey de Reyes” (Mariano San Miguel)

10. “Virgen de la O” (Manuel Marvizón, 2007)

11. “Amanecer” (Juan Antonio Pedrosa, 2008)

12. “Iesus Nazarenus” (Ramón García i Soler)


Abre el disco una marcha del músico y flamencólogo David Hurtado, autor de otras marchas hermosísimas como "Soledad" o "Victoria". Siguiendo en el apartado de marchas de nuevo cuño, aparecen "Amanecer" de Juan Antonio Pedrosa (catedrático de armonía), "Virgen de la O" de Manuel Marvizón (compuesta para la Coronación Canónica de esta Dolorosa sevillana) y "Iesus Nazarenus" del valenciano Ramón García i Soler (ganadora del primer concurso-memorial Manuel Font de Anta de Sevilla, el año pasado)


No pueden faltar partituras con la rúbrica de grandes nombres, clásicos y fundamentales donde los haya, de la historia del género. Es el caso de Pedro Gámez Laserna y "Ante el Gran Poder", Manuel López Farfán y "El refugio de María" (volveremos a escuchar esta marcha en su máximo potencial, tras aquella grabación descatalogada y antiquísima del Soria 9 en los setenta) Antonio Pantión y "Jesús de las Penas" (que se graba en su versión más pura y original) y Pedro Braña y su mística y envolvente "Stmo. Cristo de las Misericordias".

Las curiosidades y nuevos avances en la investigación de la marcha, se materializan con la aparición de dos marchas triunfales: "Rey de Reyes" de Mariano San Miguel, de la que hace poco se descubrió su verdadera autoría y "El Corpus" de Braulio Uralde, uno de los galones más destacados de los que puede presumir la web de Patrimonio Musical.


Y como la Banda Municipal de Sevilla lleva un tiempo siendo más que eso, municipal sevillana, el disco integra dos composiciones gaditanas y cordobesas, de Álvarez Beigbeder y Martínez Rücker respectivamente, que se caracterizan por una calidad altísima y una capacidad de envolver al oyente en una atmósfera realmente sobrecogedora: "Memoria Eterna" y "Marcha fúnebre op. 21)