22 mayo 2009

Cipriano Martínez Rücker y su figura en la marcha procesional
(Publicado en el Suplemento de Semana Santa del Día de Córdoba, 2009)






Se han cargado y se siguen cargando mucho las tintas en el origen sevillano de la marcha procesional. Las voces se muestran seguras y altivas a la hora de reivindicar el protagonismo hispalense en los inicios del género en Andalucía. No hay duda, por supuesto, de que Sevilla ejerció un papel dinamizador. Pero no fue la única cuna de la marcha procesional andaluza. En Córdoba, mientras que los Font o Joaquín Turina hacían marchas para la Semana Santa de Sevilla, otros como Juan Antonio Gómez Navarro, Eduardo Lucena o Martínez Rücker estrenaba sus respectivas marchas para los cortejos de aquella Semana Santa.

El hecho de que uno de los mejores pianistas y compositores que hayamos tenido en España, como es el cordobés Cipriano Martínez Rücker, sea el que pone nombre a dos de las primeras marchas fúnebres que se conocen, es un motivo más que de peso como para situar a Córdoba entre una de las ciudades donde se gestó el que hoy es un amplio patrimonio musical para las cofradías.

Rücker (1861-1924) fue un músico de fuste, de vocación y de profesión. Muy pronto comenzó a destacar en la música, en especial al piano. Tras unas primeras enseñanzas en Córdoba y Sevilla, se trasladó a Madrid, en donde recibió su formación más sólida. Allí, nuestro consumado pianista, uno de los mejores que hemos tenido en España, estrenó diversas obras y formó parte en la dinamización de sus ambientes sociales y culturales. Martínez Rücker llevaba la carrera de un músico destinado al éxito internacional, cuando de repente decidió afincarse nuevamente en Córdoba, seguramente por motivos personales a raíz de contraer matrimonio con la cordobesa Elena Ariza.

De esta forma, Rücker centra sus anhelos y proyectos en Córdoba. Corría el ocaso del siglo XIX y la música española no pasaba por su mejor momento. Eran tiempos de entre siglos y la corriente italianizante fue tan poderosa que eclipsó a muchos nombres del escenario musical autóctono. La actividad de Rücker no sólo se centró en la compositiva, sino también en la del magisterio musical y la promoción y organización de actos y veladas músico-culturales que ayudaron al engrandecimiento de la trascendencia de Córdoba.

Colaboró en la reorganización de la Banda Municipal, pero sin duda su esfuerzo más titánico se basó en la creación de la Escuela Provincial de Música en 1902, como derivación de la Sección de Música de la Escuela Provincial de Bellas Artes. Este hecho, que puede considerarse como la génesis de nuestro actual conservatorio, unido a su valiosísimo legado musical, ponen de relieve la figura tan grande que supone Martínez Rücker para Córdoba y su historia.

En el aspecto estrictamente musical, Martínez Rücker se incardina en el romanticismo tardío, siendo uno de los mejores exponentes de este movimiento en Andalucía. Estilísticamente, Rücker se alejó de los propósitos más vanguardistas de la época, como pudo ser el serialismo, para aferrarse a una tradición clásico-romántica a la hora de escribir obras de todo tipo. Imbuido en ese caldo de cultivo que fue el romanticismo, el corpus musical de Rücker navega no sólo por sinfonías y piezas de unas dimensiones importantes, sino también por géneros breves y populares muy típicos del regionalismo y nacionalismo. Los títulos de algunas de sus obras así lo atestiguan: “Adiós a la Alambra”, “Noches de Córdoba”, “Capricho andaluz”, “Serenata Andaluza”, etc.

Concretando en el caso de la marcha procesional, Martínez Rücker compuso dos marchas procesionales en un contexto muy determinado. A finales del siglo XIX se registra su período más fructífero en cuanto a la composición y estreno de piezas se refiere. Entonces, la Banda Municipal de Córdoba era un eje vertebrador de la Semana Santa cordobesa, donde se hacía acopio de marchas procedentes de diversas zonas y por supuesto del cuño cordobés. Rücker, para la procesión del Santo Entierro de 1895 y 1898, compuso dos marchas respectivamente: la “Marcha Fúnebre opus 21” y la “Marcha Fúnebre opus 35”.

Ambas composiciones son una de las mejores muestras de los inicios del género y están a la altura de las grandes marchas que todos conocemos de la familia de los Font. Rücker, para este caso, nos pone de manifiesto la gran maestría como compositor y el perfecto dominio de la instrumentación de la banda. Sus dos marchas fúnebres destacan por una profunda construcción armónica, de la que parte una melodía lánguida, muy triste, tan patética que con su sola audición el oyente puede sentir y respirar una atmósfera luctuosa, propia de un cortejo de Semana Santa. En ambas, además, su autor se decanta por una forma netamente clásica, asemejada a la forma sonata, donde tras una introducción se expone el tema principal, al que le sigue un desarrollo para terminar con una reexposición.

En la primera, la opus 21, Rücker usa una interesante introducción realmente desgarradora, donde elonga perfectamente la instrumentación y las tesituras de los instrumentos. Con el desarrollo de la marcha, aparecen unas variaciones rítmicas e incluso un pequeño ritardando que la hacen sumamente original. La segunda (opus 35), quizás más conocida que la anterior, mantiene ese aire dulce y sentido de la melodía, como ya hiciera en la opus 21, pero en esta ocasión con, quizás, un mayor aporte de episodios enérgicos. Las dos, como pianista que era, se encuentran versionadas también para piano.

Con la muerte de Martínez Rücker, llega su ostracismo, tan sólo interrumpido por homenajes esporádicos, nacidos al calor de efemérides de cierto nivel. Quizás, en los últimos años, estamos asistiendo a una revalorización de su música, simbolizada por la sucesión de algunos eventos e hitos. Ya en los noventa del pasado siglo la Orquesta de Córdoba, previa adaptación de Luis Bedmar, interpretó sus marchas en unos ciclos de conciertos cuaresmales. A su vez, la Orquesta de Plectro de Córdoba, con Juan Luis González al frente, grabó un disco con algunas de sus piezas sinfónicas bajo el lenguaje de los instrumentos de pulso y púa.

Más recientemente se sitúa el capital papel que ha asumido la Banda de Música de la Esperanza y su gerente, Rafael León Ramírez, en el relanzamiento de la música cordobesa, y en especial la dedicada a su Semana Santa. Así, en la Cuaresma de 2007 reestrenaron para banda de música sus dos marchas fúnebres, mientras que las bandas del Strmo. Cristo del Confalón y AMUECI, ambas de Écija, las incorporaron igualmente a sus repertorios.

El pasado año, la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, bajo la dirección de Fco. Javier Gutiérrez Juan, interpretó estas dos grandes marchas fúnebres en un concierto de Cuaresma. La belleza de estas partituras, y sin duda su alto nivel técnico y artístico, atraparon a su director, hasta el punto de que en el disco que han publicado este año bajo el nombre de “Palabras de Esperanza”, incluyen la Marcha Fúnebre Opus 21, siendo la primera vez que se registra en estudio. Sin embargo, la labor de la Banda Municipal de Sevilla por la obra de Martínez Rücker, no se reduce a este caso, ya que en otro trabajo discográfico de reciente divulgación, “Espíritu Navideño”, aparecen la “Serenata Española” (Opus 37) y el “Capricho Andaluz” (Opus 23) Una muestra inequívoca de la trascendencia de Rücker en la música española.

18 mayo 2009

Cruceta musical del Sábado Santo







Y por último, el Sábado Santo. La Dolorosa de la Soledad de Cabra, esa imagen de exquisita belleza y tez pálida, mirada ausente y manos presentes, entraba en Carrera Oficial con una rareza, “Virgen de la O” de José Gardel, a cargo de la banda de música de la Soledad de la Algaba, a la que le siguió “Alma de la Trinidad” de Eloy García. Posteriormente, a la altura del Ayuntamiento, sonó “María Stma. De la O” de Abel Moreno. Para la recogida, una marcha muy habitual en la hermandad y que a la vez contrasta llamativamente con el momento iconográfico del paso: “Encarnación Coronada”.

Por la tarde, rumbo a Granada. Allí, tenía lugar el Santo Entierro Magno de Granada. En el recorrido oficial, los pasos iban en silencio, y a medida que salían de éste para dirigirse a sus templos las bandas se acoplaban en las traseras y las marchas comenzaban a brotar. Así, la Borriquita, girando para encarar la plaza de la Universidad, andaba con “Oración”. La Oración en el Huerto por su barrio del Realejo con los espectaculares sones de la banda de cornetas de la Presentación al Pueblo, tocando “Penas de Triana” y “Soledad de San Pablo”. En la recogida de la Soledad de Granada, uno de los mejores momentos de mi Semana Santa. Pude escuchar, por primera vez en la calle, la marcha “Palio blanco” de Sánchez Ruzafa, mientras se contemplaba la preciosa imagen de Mena. Entrando en el Monasterio de San Jerónimo, entre los altos cipreses, “Mater Mea” y “Stmo. Cristo del Desamparo y Abandono” y para entrar en el templo, impresionante joya artística, la marcha fúnebre “Soledad y Descendimiento”.

13 mayo 2009

¿Seguro que lo de hoy es la Copa del Rey?



¿La Copa del Rey o la de Extranjería? Más bien lo segundo que lo primero. El Athlétic de Bilbao y el Barcelona son más que un club: son clubes que trascienden lo deportivo para enarbolarse en adalides del nacionalismo más rancio, separatista e intolerante. Son iconos sociales para los afectos a lo que ellos llaman países vascos y catalanes. Sus victorias se interpretan como las victorias de una comunidad sobre la española, proyectándose al resto del mundo como un ejemplo de autosuficiencia con respecto al Estado en el que no tienen más remedio que convivir.

Por eso hoy me invade una sensación muy extraña. Desearía que la Copa se declarara desierta, pero es tanto un disparate como una imposibilidad. Hoy en Mestalla tendrán que poner el Himno de España a muchos más decibelios de lo normal para que se pueda mínima y decentemente escuchar por encima de los abucheos e improperios que los seguidores de ambos equipos lanzarán al aire en contra de la seña de identidad española. Hoy, nuestros iconos, serán desprestigiados por la muchedumbre, y estarán en un segundo plano, alzándose por encima de ellos las enseñas catalanas y vascas. La coexistencia que dicta la Constitución es para ellos papel mojado, y se convierte en supremacía de una sobre la otra.

Laporta, que es más que un presidente, ha vuelto a soltar una de las suyas: “Se enfrentan dos equipos que representan en sus países una masa social muy importante”. Eso dice. Y es que está claro que para los dirigentes de ambos equipos, y para un colectivo casi mayoritario del Bilbao y prácticamente la mitad de los culés, sus clubes pertenecen a otro mundo, en el que tienen que salir fuera de sus fronteras para competir en una liga extranjera, como si fuera otra Champions League.

El rodillo catalán y vasco establece en sus jugadores el pensamiento común. Un camerunés, como Etoo, que ni le va ni le viene estos temas políticos, pone en su boca un día sí y otro no, los elogios hacia Cataluña, con un sentido claramente nacionalista. Son formas inculcadas desde arriba. Por eso, no es de extrañar, que quien esto escribe sea indiferente ante la final de la Champions. Aunque administrativamente el Barcelona sea español, sentimentalmente está más cerca de lo contrario. Por eso pienso que no sería, en su caso, la victoria del fútbol español; sino la del catalán sin ambages, que por cierto es de una grandísima categoría.

A todo esto, me resulta curioso que muchos de la casa blaugrana tengan la petulancia de afirmar que están en el mejor club del mundo, cuando todavía no lo han demostrado con lo que tienen que demostrarlo: con títulos. Que la Champions hay que ganarla aún y luego la Intercontinental, que por muy fácil que parezca, todavía no la han levantado en su trayectoria laureada.

12 mayo 2009

Cruceta musical del Viernes Santo


En Cabra, el Santo Entierro salía de la Asunción y Ángeles con los compases de “La Madrugá”, mientras que durante el resto de la procesión se alternaban las marchas de la banda de música de Cabra con la música de capilla. Así, la “Fúnebre de Chopin”, bajando por la calle Mayor, “Martirio” y “Soleá dame la Mano” (entre otras) en Carrera Oficial, “Saeta Cordobesa” en la confluencia de la calle Doña Leonor, o “Cristo en el Santo Sepulcro” en la de la calle Barahona de Soto, dieron también espacio para la interpretación de “Sagrada Mortaja” y las “Saetas del Silencio” a cargo de la música de capilla.

Después, sería el turno, ya en la madrugada del Sábado Santo, para el imponente paso del Cristo del Perdón de José de Mora. La Banda Municipal de Rute, perfectamente instrumentada, interpretaba un repertorio que ya es clásico en esta jornada en Cabra: “La Madrugá”, “Macarena” de Cebrián, “Cristo del Perdón”, “Martirio”, etc. La formación musical rayó a un buen nivel, con una afinación destacada y dejando evidencias de que ha vuelto a subir enteros en su calidad. Una de las mejores noticias musicales de mi particular Semana Santa.

10 mayo 2009

Apuesten por el Rock and roll



Esa música, mestizaje entre la negra y enraizada en el blues; esas notas, que propulsan nuestro esqueleto al movimiento y al gozo por ser libres; esas guitarras, tan ásperas y contundentes; esas voces, las buenas, que se clavan como cuchillos en el aire; esa batería, como un bajo continuo que sacude nuestros tímpanos; esa ventana que nos permite asomarnos a otros géneros... Todas, merecen una apuesta firme por el rock and roll. Desde Elvis, pasando por The Beatles, tirando por Led Zeppelin, U2, AC/DC, Santiago Auserón, Miguel Ríos, Andrés Calamaro o Enrique Bunbury. Aquí tienen, para los que siguen este blog y gustan del rock, una muestra de su actuación en México, en el Foro Sol, hace un par de meses, ante 20.000 personas.

pD: seguiremos con las crucetas.

06 mayo 2009

Cruceta musical del Jueves Santo


El Jueves Santo en Cabra comenzó muy temprano, acariciando el mediodía en la plaza de Rubén Darío frente al templo de la Asunción y Ángeles, esperando la salida de la Virgen de la Piedad. Reluciendo su rostro recién restaurado, y recuperando así esos grafismos tan propios de la escuela granadina que le dio vida, la Dolorosa de la Piedad salía a los sones de su marcha “Madre de la Piedad” de Manuel Aguilar. La banda de música Tubamirum de Cañete de las Torres, la primera vez que visitaba Cabra, comenzó así un recital musical de enjundia, que en niveles generales fue cubierto de forma notable, dejando una sensación muy buena entre los cofrades egabrenses. Así, bajando la calle Mayor se interpretaba “Reina de San Román”, y por la Plaza Vieja “Coronación de la Macarena”. Apuntando por Bachiller León “Candelaria” de Marvizón, perfectamente ejecutada en los pasajes de bajofforte tan delicados rítmicamente. Por las Agustinas, “Amarguras” de Font de Anta. Ya a la vuelta, por San Juan de Dios, sonaría “Sevilla cofradiera” y al empezar a subir, nuevamente, la calle Mayor, una de las mejores interpretaciones que he podido escuchar de “Jesús de las Penas” de Pantión en la calle: menuda afinación y gusto en la interpretación de la partitura. A ésta le siguió una rareza en forma de marcha envolvente de aires sinfónicos, “Victoria” de David Hurtado. Y como dupla final “Al Señor de Arriate” de Juan José Puntas, dejando el broche de oro para “Hiniesta” de Peralto.

Por la tarde, la historia se mira así misma, porque Cabra renueva sus votos tradicionales. Jesús Preso hace presencia en su mayestático paso, elevado en una antiquísima peana, con el sonido de la Marcha Real y de “Pasión, Muerte y Resurrección” de González Ríos, a cargo de las cornetas y los instrumentos de viento de la banda de cornetas del Nazareno de Priego de Córdoba. Es sin duda una maravilla visual contemplar el paso lento de Jesús Preso a hombros de sus costaleros ataviados de judíos. Por la calle Mayor una marcha propia de la banda, “Jerusalén”, y en otras partes del recorrido no podrían faltar títulos como “Cristo del Amor” o “Réquiem” de hondo sabor castizo. Detrás del Preso, un misterio de hechuras murcianas, el del Cristo atado a la Columna, azotado por dos sayones de rasgos virulentos y agresivos, uno de ellos atribuido al gran Salzillo. El sonido espectacular de la Agrupación Musical Virgen de las Angustias de Alcalá la Real resuena en la plaza con la marcha “Madre y Señora de las Angustias”.

Más adelante, por Bachiller León, se oyen los coros de trompetas obsesivas de “Sangre en tus Clavos” de Nicolás Barbero. Detrás, el palio de la Virgen de la Caridad, preciosamente exornado con jacintos, con un primoroso andar. Poco antes de enfilar Bachiller León, en la plaza en la que se sitúa la casa de hermandad del Cristo de la Expiración, la Banda de Música de Cabra ejecuta con solvencia la compleja partitura homónima de Germán Álvarez Beigbeder. Los músicos egabrenses resuelven una marcha que entraña importantes ajustes rítmicos y movimientos sincopados que al ser tocada en la calle se convierten en escollos difíciles de salvar. Sin embargo, el sonido en conjunto es compacto y los metales bajos, muy decisivos, apuntalan muy bien la formación musical. Después, como detalle para la hermandad del Huerto, que se encontraba recibiendo el cortejo en la puerta de su casa de hermandad, sonaron los acordes de “Jesús de las Penas” de Pantión, engarzada, sin solución de continuidad, con “La Estrella de Sublime” de Farfán, que propició un contraste muy atractivo y generó una estampa inolvidable al ver alejarse el palio entre el fabuloso trío del genio de San Bernardo.

El palio verde de la Esperanza rodeaba las calles céntricas con el consabido repertorio de bulla de los instrumentos de la banda de música del Maestro Amador de Andujar (Jaén) “Madre Hiniesta” de Marvizón sirvió para revirar por Marqués de Cabra, mientras que la Virgen de los Remedios dejaba a su paso una sensación extraña al verla con agrupación musical, de La Herradura, y marchas como “Santa María de la Esperanza” o “Presentado a Sevilla”.

El Jueves Santo va tocando a su fin, pero antes una parada obligatoria en el paso de la hermandad de la Columna por Santa Rosalía y Muñiz Terrones. Para el misterio “Triunfo de tu Santa Cruz” de Nicolás Barbero, en el que la trompetería de las Angustias brillaba con fuerza y las cornetas sólidas y rotundas imprimían un gran carácter. Para el palio la fúnebre acústica de “Mater Mea” de Ricardo Dorado, con su inconfundibles bajos y las llamadas épicas de las trompetas.

En la recogida del Preso, una saeta al aire, clavada en la mirada al infinito del Señor. Tras el áspero sonido de los abejorros, los acordes extrovertidos y festivos de “Bulerías en San Román”. El rastro que nos deja la cola de cigarrón de Jesús Preso nos habla de otro Jueves Santo que se acerca a su final. Un final que pasará en un abrir y cerrar de ojos, tan pronto como la Madrugá se cierna y nos demos cuenta de que ya hemos andado en esos días sin horas del Triduo Sacro.

04 mayo 2009

Cruceta musical del Miércoles Santo

La Virgen del Buen Fin de Cabra

El Miércoles Santo se reservó para Cabra. Allí la cofradía del Buen Fin salía de la plaza de los Condes de Cabra, bajo una bóveda de cipreses de Lusitania y un entorno bellísimo entre la iglesia, antigua mezquita, de la Asunción y Ángeles, el Castillo de los Condes de Cabra y el Palacio. El palio negro de la Virgen del Buen Fin salvaba con dificultad la estrechez de la puerta, a la que la banda de Cabra respondió con la interpretación de “María Stma. Del Buen Fin” de Francisco Cano, marcha estrenada el año pasado. Acometidos los giros preceptivos de salida, enfilaba la calle Mayor a paso lento y firme, cadencioso, con “Virgen de Capuchinos” del joven Rafael Sabariego (estreno de este año)

Más arriba del casco urbano egabrense, el Nazareno de las Necesidades, hermosa talla anónima de la escuela granadina, salía de Santo Domingo con “La Saeta” y “Consuelo Gitano”, a cargo de la Agrupación Musical “Santa Cecilia” de Aguilar de la Frontera. El sello clásico se mantendría durante toda la estación de penitencia y bajando la calle Priego se pudo hasta escuchar una marcha hermosa, pero rara de oír en las calles, “Al Señor de la Redención”. Entrando en Carrera Oficial, la cuadrilla de costaleros del Nazareno de las Necesidades, que salían por primera vez dejando las ruedas como un elemento ya del pasado, se recreaba con “Virgen de las Angustias” y “Cristo de los Favores”.

El Buen Fin, mientras tanto, se perdía en las angosturas de Doña Leonor y Juan Carandell, con un repertorio exquisito de marchas procesionales, a cargo de la Banda de Música de Cabra: “Martirio”, “Valle de Sevilla”, “Saeta Cordobesa” y “Virgen de Capuchinos”. En su recogida, subiendo la calle Mayor, la melodía arabesca de “Soleá dame la Mano” ponía el contrapunto perfecto al momento de silencio y recogimiento. Y las Necesidades hacía lo propio recorriendo el trayecto final con “Señor de San Román” y “Costalero”.