Dobles raseros
Explíquenme, por favor, por qué Laporta dice una cosa y luego predica la contraria. Estoy hecho un lío, la verdad sea dicha. Algo confuso, ante el cinismo de este señor. Harto de sus dobles raseros, de sus falsedades dialécticas, de sus ambigüedades, de sus posturas reaccionarias (ahora California es una República) y de sus ademanes de "niño bueno", romaíto. Y es que como diría mi abuela: "no te fíes de las aguas mansas".
El Madrid se desembolsa una cantidad casi indecente (si no llega a ser porque ésta, a su vez, inyecta líquido en el mercado y se rentabiliza) por los fichajes de Kaká y Ronaldo. Laporta lo critica, tachando al Madrid de romper el mercado con semejantes operaciones. A las pocas semanas, quizás obligado por los refuerzos tan sobresalientes del club riva de toda la vida, el Barça se trae a Ibrahimovich gracias a una maniobra donde están en juego en torno a los 70-80 millones de euros. Pero claro, esta vez es una operación con ingenio, con talento, que no tiene que ver con las ejecutadas por Florentino Pérez. El Barça paga una millonada por Ibrahimovich, amén de vender a Etoo, que precisamente no es gratis, ni tiene el caché de un delantero promesa o de nivel medio, sino el de una estrella como así corresponde a un gran jugador. Total, un fichaje por encima del de Kaká.
Laporta, dentro de su tri-tranquilidad, tacha al Madrid de ser un club chulesco, prepotente y basar sus negocios económicos en el chollo (haciendo alusión a esas maniobras urbanísticas que le han generado tanto dinero) Ahora, al poco tiempo, aparece la noticia de una recalificación urbanística en la que el club blaugrana se meterá en el bolsillo muchos y muchos millones (mejor ni nombrarlos, que estamos en crisis) Pero claro, en esta ocasión es algo digno y justo, mientras que cuando lo hicieron los otros era algo más propio del chollo y el enchufismo político. Lo que hay que oír.