Violines para un palio
Farfán le puso violines a ese trío mágico de un palio, porque un paso de palio no sólo es esa catedral armónica de bambalinas, varales y techo de cielos en terciopelo; un paso de palio es también el viento del trío final de una marcha, o el volcán de un fuerte de bajos de la misma; o la breve marcha triunfal de las cornetas de su comienzo.
Farfán le puso violines al trío final de “La Estrella Sublime”, para que al escucharla nos sacudiera más todavía la estrella y su sublime destello.
Y luego los violines se los pusieron otros tantos más, a otras tantas marchas más. Le pusieron violines a “Pasa la Virgen Macarena”, se los pusieron también a “Jesús de las Penas”, a “Amarguras”, a “Soleá dame la Mano”. Se los pusieron como valses de Strauss. Ahora se los ponen hasta a Escámez o a Nicolás Barbero.
¿A ti dónde te gustan más estos violines? A mí, en “Esperanza Macarena” de Pedro Morales. Allí por la esquina viene y se aparece sin avisar, ese trío sublime de esperanza de d. Pedro. Donde gallean las mariquillas, como diría el castizo de Antonio Burgos.
Farfán le puso violines al trío final de “La Estrella Sublime”, para que al escucharla nos sacudiera más todavía la estrella y su sublime destello.
Y luego los violines se los pusieron otros tantos más, a otras tantas marchas más. Le pusieron violines a “Pasa la Virgen Macarena”, se los pusieron también a “Jesús de las Penas”, a “Amarguras”, a “Soleá dame la Mano”. Se los pusieron como valses de Strauss. Ahora se los ponen hasta a Escámez o a Nicolás Barbero.
¿A ti dónde te gustan más estos violines? A mí, en “Esperanza Macarena” de Pedro Morales. Allí por la esquina viene y se aparece sin avisar, ese trío sublime de esperanza de d. Pedro. Donde gallean las mariquillas, como diría el castizo de Antonio Burgos.
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