Córdoba y la marcha procesional
Publicado en la revista "Córdoba Cofrade" (junio 2011)
Publicado en la revista "Córdoba Cofrade" (junio 2011)
Guión de la marcha "Por una madre" de Enrique Báez. Fantástica composición.
La marcha procesional presenta una génesis dispersa en el tiempo y en el espacio. Uno de los focos más importantes están en el horno cordobés, de donde fueron saliendo, allá por la segunda mitad de la centuria decimonónica, diversas composiciones de determinados músicos que eran, precisamente, representantes de fuste del movimiento musical romántico y post-romántico andaluz y español.
Por muchos es sabido, gracias a las incesantes publicaciones de los últimos años, que la primera marcha documentada en Córdoba, “Un Recuerdo”, data de 1883 y fue compuesta por Eduardo Lucena para la procesión oficial del Santo Entierro. El fundador del Centro Filarmónico cordobés, famoso violinista de la época y compositor de rebosante lirismo, consta en los anales de este género como uno de los nombres propios de su origen.
En el período finisecular, todavía en el siglo XIX, Cipriano Martínez Rücker deja su impronta maestra en dos marchas fúnebres exquisitas, que se elevan actualmente entre las mejores, a la altura, sin duda, de las laureadas composiciones de los Font. La aparición de Rücker, ese “clásico moderno” al que refería el cronista en la necrológica publicada en ABC el 18 de julio de 1924, en el acervo musical de la Semana Santa de Córdoba, contribuye a la sustanciación de la marcha procesional como un modo musical en el que la técnica y la brillantez artística, no tienen por qué enconarse con el acento popular y costumbrista.
Quizás por las discontinuidades de las hermandades cordobesas en el primer tercio del siglo XX, por los avatares que tuvieron que surcar y la inestabilidad política y social del país, la música procesional cordobesa se resintió más de lo debido. Mientras que ciudades como Sevilla engrosaban su repertorio con los estrenos de Manuel López Farfán, Córdoba experimentó una travesía en el desierto que desembocó felizmente en la post-guerra, con un período dorado en el que la marcha cordobesa no sólo se renovó y afianzó, sino que aportó al conjunto andaluz una perspectiva nueva y original.
Uno de los principales hacedores de esta recuperación estética, fue Pedro Gámez Laserna, quien firmó en 1949 una de las marchas más hermosas de la historia, “Saeta Cordobesa”: paradigma de elegancia, calidoscopio melódico y armónico, en el que las cornetas resuelven en el tono mayor un pentagrama colosal, digno de los mejores puntales de ese triángulo que podría estar constituido por su nombre y el de los Font y Farfán.
Un músico incardinado en el proceder de Gámez, el eximio violinista Enrique Báez, escribió varias marchas de excepcional calidad musical y efusividad melódica. “Virgen de las Angustias”, “Por una madre”, “Jesús Caído” o “Virgen del Socorro” son obras que por mor del complejo de inferioridad que suele yacer en el tejido cordobés, no se han difundido todavía con la contundencia suficiente como para ser acogidas por el círculo cofradiero andaluz como una de las cimas de inspiración de la marcha andaluza.
No puede obviarse el nombre de Francisco Melguizo, ni el de Reginaldo Barberá, José Timoteo, José de la Vega o Luis Bedmar. Todos ellos músicos de indudable capacidad con aportaciones sublimes. Actualmente la marcha procesional cordobesa se sitúa en la punta de la lanza evolutiva del estilo. Algunos compositores jóvenes, como Alfonso Lozano o Rafael Wals, están involucrados de lleno en la composición para las hermandades con lenguajes musicales renovados, aseveración, ésta, para nada condescendiente y diplomática, sino justa.
La reciente participación de figuras del calibre de Pedro Morales, José Manuel Delgado, Antonio Moreno Pozo o José Manuel Bernal, son indicadores de que Córdoba y sus cofradías miran también a los viveros musicales que se esparcen por Andalucía en una suerte de bandas y conservatorios que tejen una red sobresaliente de valedores de la contemporaneidad.
1 comentarios:
Hacía tiempo que no entraba en este lugar tan notable y brillante. Me alegro que siga actualizandose, aunque sea "de vez en cuando y de cuando en vez".
Un abrazo
Codina
Publicar un comentario en la entrada